Recorrí senderos enteros para darme cuenta que todos me llevan a un mismo destino.
Tropecé con más de unas cuantas ramas, troncos y piedras.
En el camino encontré un par de animales salvajes pero dóciles además de plantas hermosas que adornaban mi recorrido.
Tomé algunas nueces, manzanas y hasta unos cuantos bichos.
Habite cuevas durante largas tormentas pero también tome baños de sol al atardecer.
Los caminos parecían difíciles, grandes montañas obstruían mi andar pero también me daban la sombra que necesitaba para descansar.
Tuve mucho tiempo para seducir a la naturaleza y cuando menos lo espere ya era parte de ella.
Llegue a mi destino, un lugar infinito.
28 Julio 2019
– Carolina López
